The past is a foreign country. They do things differently there.

lunes, julio 21

Sin perdón

Hoy no fue un buen día… y sí. Paradoja. Aprendí (entre otras cosas) que todo tiene siempre dos puntos de vista: el absoluto y el relativo, y que siempre son verdaderos los dos aunque a veces parezcan mutuamente excluyentes. Pero bueno, volviendo a mi mal día… estoy enferma de la garganta. Manejo una tesitura vocal que me da envidia a mí misma. Puedo alcanzar notas que mi voz de flauta es incapaz de reproducir normalmente, tanto graves como agudas… de verdad… hasta puedo hacer ese sonido que hace Maru, cuando le salen dos voces a la vez, una grabe y una muy aguda, como un silbido (acreditada como la legitima voz de demonio). Mi incapacidad de cantar (mas que canciones grabes… que no me se ninguna ya que nunca me tomé la molestia de aprender algo que no soy capaz de cantar… [pero que en estados como este vendría bien tener una a la mano]), el ardor gargantoso, el dolor de cabeza y situaciones laborales de las que no voy a comentar en este blog lleno de armonía, han hecho de éste un domingo perenne. Y pasa lo de siempre… llevamos horas picándonos los ojos y justo media hora antes de cerrar se deja venir la marabunta despistada que no sabe que cerramos a las 12. Entonces prácticamente hay que echar a la gente de la terraza. Llega una chavita inglesa y su convoy de amig@s con toda la disposición de tomar asiento y echarse una copa… cuando yo, muy atenta (y algo fastidiada, haciendo gala de mi extraordinaria incapacidad de mentir sin que se me note) le dije: “Sorry. You can’t seat here, I’m sorry. I have to clean de terrace. Sorry” (vaya que me disculpé!) a lo que ella respondió: “Oh!, I’m so sorry. Can we seat on the beach?” “Of couse!”, dije. Ya se iba, cuando voltea y me dice: “There’s no need for you to apologize, I understand completely” y se fue con una sonrisa a la playa con sus cuates... y yo me pasmé… y casi lloro... porque sin darse cuenta me hizo entender algo muy valioso para mí (y porque estoy muy sensible también, lo reconozco). Me he pasado la vida pidiendo perdón. Dando explicaciones excesivas para que los demás entiendan cómo soy por qué, mis motivos para hacer cualquier cosa y disculpándome cuando me siento incomprendida (o sea siempre)… siendo que el perdón se vuelve sobrado cuando al que piensas soltarle la palabra simplemente te comprende… y entiende la situación no por que se la expliques, sino porque… pues… es avispado... Y sólo te comprende completamente alguien que conoce la compasión, que para mí es una mezcla de empatía, respeto y amor (de ese amor que “es”)… y ese es el tipo de persona que yo quiero ser, y el tipo de personas que quiero tener cerca. Personas para las que el perdón sea innecesario. Y sin perdón, mi día se volvió un buen día.

1 comentario:

Javier dijo...

Hola Hermanita
espero que hoy sea un lindo dia para ti te mando mucha luz para iluminar tu ser, me alegra ser tu hermano y tenerte como hermana eres la mejor hermana que pudiera tener, todos los dias te mando luz para que todo te salga como te tiene que salir
cuidate mucho
te mando muchos besos y abrazos

vive y disfruta tu presente es lo unico que tenemos y que nos puede llenar de felicidad