The past is a foreign country. They do things differently there.

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martes, junio 21

Quémalo en la hoguera

¡Venga, a sacar los muebles y la ropa vieja para hacer la hoguera! Que hoy es solsticio de verano y será el día mas largo de año; pero ojo, que a partir de aquí vamos de bajada. Los días se irán empequeñeciendo hasta el solsticio de invierno. Así que venga, ¡a sacar todo lo que ya no sirve para prenderle fuego y así darle mas fuerza al Señor Sol!.

Por instancia cristiana, la celebración que corresponde a esta tradición pagana, coincide ahora con el día (o noche) de San Juan (Bautista -por supuesto-, ese que iba por la vida 'bautizando' -purificando- a quien le hacia ojitos pizpiretos), que es el 23 de julio y no el 21. La intención original de esta coqueta celebración, era, precisamente, infundir fuerza al Sol, porque... capaz que ya no volvía a brillar lo suficiente como para lograr el bronceado veraniego, y de paso alimentar toda la vida del planeta. La intención cristiana tiene más bien relación con la habilidad de este muchacho, Jhonny-Joan-Juan, para vencer a la oscuridad-tinieblas-Lucifer (con eso de que iba bautizando al prójimo para limpiarlo del 'pecado original' -que por cierto, pecados originales quedan bien pocos-). Así que San Juan se convierte en el santo Sol, por decirlo de alguna manera.

Lo que resulta innegable (para cristianos y no) es la importancia del Sol para nuestro planeta (y algunos otros) y no sólo para procesos tipo fotosíntesis, sino en cuestiones mas sutiles que tienen que ver con nuestras emociones (que les pregunten sino a los que viven mas cerca del polo, a ver que opinión tienen al respecto). Me parece que hoy es un día muy correcto para valorar lo que hay. El Sol y todo lo que ilumina este 'ahora'. Claro que hay un montón de cosas que a veces 'eclipsan' nuestros días, pero, en un equilibrio natural, también hay otro montón de cosas más agradables y valorables. Ahí están, a pesar de que generalmente resulte más fácil poner atención a lo que incomoda. Y es muy probable que todas las cosas que incomodan puedan hacer que el 'sol' brille más fuerte, porque en el contraste esta la capacidad de valorar, ¿no? Tal vez sea posible juntar todo lo viejo, lo que ya no sirve, lo que desagrada, lo que huele mal, lo que lastima, lo que está podrido, lo que critico, lo que es 'injusto', lo que entristece, lo que preocupa, lo que odio... Juntarlo todo y hacer una gran hoguera. Que toda la 'mierda' sea el combustible que haga al 'sol' brillar más. Y así, gracias a toda la 'mierda', se puede tener más y mejor vida, paradójicamente, cada vez con menos 'mierda'. (Aviso para los despistados: todo esto esta escrito en sentido figurado, no se lo tomen literal y vayan a ocasionar algún incidente que dé trabajo a los bomberos).

Esto por el solsticio de verano. Ya el jueves nos vamos a tirar petardos y a brindar por el santo que sirve de excusa para dejar la playa hecha una mierda (literal).

martes, mayo 26

Los dos hombres

Salieron del restaurante.

-¿Piensas lo mismo que yo, Al?
-Depende. Si estas pensando que esos vivos irán corriendo a advertirle al sueco, entonces sí.

Pasaron bajo la luz del farol frente al restaurante Henry y cruzaron la calle. La oscuridad cubrió sus pasos cuando los dos hombres entraron en el callejón.

-¿Qué están haciendo ahora?- preguntó Max.
-Hablan. El primer vivo señala a la calle.
-Seguro que van a buscarlo ahora mismo.
-Apaga ese cigarrillo Max, que el vivo de la cocina va a salir del restaurante.
-Pero acabo de encenderlo…

Nick pasaba bajo los árboles iluminados por el farol cuando el cigarro de Max caía al suelo en el callejón. Los hombres lo seguían sin perderlo de vista, veinte pasos atrás. Caminaban, uno por el centro de la calzada y los otros dos por la acera, ocultándose detrás de cualquier cosa, árbol o tronco.

-El vivo subió a la acera.
-Esperemos aquí, no debemos estar lejos. Qué suerte que en este pueblo haya tan pocos faroles.
-Summit es un lugar oscuro, Al.
-Si tuviera que esconderme, también vendría aquí. Parece un pueblo tranquilo.
Max encendió un cigarrillo y aspiró el humo. -Nunca viviría en un lugar en donde se come a las seis de la tarde y sólo hay agua para beber.

La luz de la cerilla dibujaba un círculo que sólo reflejaba sus rostros redondos y anaranjados.

-Entró en la tercera casa- dijo Al.
-Esos vivos son tan predecibles…
-¡Apaga ese maldito cigarrillo!
-¡Con un demonio!- maldijo Max - no nos hemos cruzado con una sola persona desde que salimos del maldito restaurante. ¿Quién nos va a ver?.
De un solo y rápido movimiento, Al arrebató el cigarrillo de la boca de Max arrojándolo al suelo. -Shhh… se ha encendido una luz en el segundo piso.
-¿Y qué vamos a hacer? ¿Registrar todo el segundo piso pistola en mano?
-No listillo, tocaremos a la puerta y amablemente preguntaremos si está Ole Anderson. Vamos, parece que alguien sale- ordenó Al.

Los asesinos caminaron por la callejuela en dirección a la tercera casa.

En honor a Ernie.

domingo, abril 19

Centro de reparación no autorizado. Próxima inauguración!

Y sí... lo reparé de nuevo. Pensé que llevar el iPod al doctor y que al abrirlo encontraran un posavasos no iba a ser muy nice, así que lo abrí por tercera vez para sacar lo que no estaba de fábrica. Fue entonces cuando se me ocurrió meter una propaganda de yoga que tenía a la mano (además de la tarjeta del plomero y el posavasos) y ver qué pasaba. Oh si. Vuelvo a caminar con ritmo. Yeah!

Se acabó la manzanita...

nada de pila cruzada por el rayo, ni siquiera el iPod con cara triste… Por más “hold” va y viene, seguido de “menu” y “select” al mismo tiempo, nada… mi querido iPod murió. El mismo que me regaló Pedro Armendáriz (argumentando que para eso era mi “padre”) cuando me robaron el primero que tuve en Vilolinista en el Tejado. Ya lo conecté a la compu, ya directo al enchufe, pero nada de nada… “tiiiiiiiiiiiii…”… RIP… ¿Qué hace una adicta al iPod en casos como este? ¿Con qué cara buscar más horas extras de trabajo para juntar pa’ un iPod touch (o ya que andamos de modernas, un iPhone) con tanta hambre en el mundo? ¿Cómo fue que me apegué tanto a la tecnología? ¿Cuándo empecé a responder a la famosa pegunta “si te fueras a una isla desierta blah blah blah…”: mi iPod? Largo trayecto en Nitbus a las tres de la mañana sin escuchar música. El eterno soundtrack de mi vida se ha visto reemplazado por los sonidos de la vida real. Difícil conciliar el sueño sin las olas fake susurrándome desde las bocinas hasta que me las creo.
Vivió una larga y fructífera vida. Lo arreglé un montón de veces, incluso lo operé, abriéndolo con el máximo cuidado con una plumilla de guitarra, metiendo primero una tarjeta del plomero (para ajustar el disco duro) y posteriormente (en una segunda operación) un posavasos. Veinte gigas perdidos. Horas creando playlists… “chidas en español”, “viejitas de mucho” (esa es por Pamplinas ja), “buenas para bailar”, “las de Alan”… todo encerrado en la cajita blanca sin manera de recuperarlo
Me urge un centro de reparación autorizado.

sábado, marzo 7

Bizarro

La llave no abría. Una de dos: o tenía truco o no era la llave. Testarudamente opto por la primera (de cualquier forma no hay otra a la vista). En toda mi experiencia abriendo puertas he acumulado un montón de mañas: meter la llave despacito, decirle cosas bonitas, empujar la puerta justo al darle la vuelta a la llave, jalar la puerta justo al darle la vuelta a la llave… intenté todas, incluso improvisé… pero nada. Y es que finalmente no era la llave… tan fácil como eso. Una hora de mi vida… y no era la llave. Yo sabía que no era la llave y aún así seguí intentando. Podría haber estado cinco horas más y la puerta hubiera seguido ahí parada, muerta de risa. A lo que voy es que no importa cuánto trates de abrir la puerta si la llave que tienes en la mano no corresponde con la cerradura. Pero lo más chingón es que la puerta finalmente se abrirá porque alguien tiene la llave y necesariamente, tarde o temprano (seguro más temprano que tarde), tendrá que pasar por ahí, si no pa’qué tiene la llave? Estas de acuerdo?
Vuelvo al cielo. No los hay como en Barcelona. Un azul celestial. El contraste con la arena de la playa es como para ponerte a llorar. En la barra del Baba Cool, ¿por qué no?, Javier Bardem tomándose una botella de agua y Andrea un café con leche. La playa llena de gente con la chamarra puesta y gafas oscuras. El tímido sol apenas empieza a quitarse el abrigo.
Me monto en la bicicleta y pedaleo a ritmo de Regina Spektor, esquivando peatones en pleno paseo dominical (es sábado, pero decir “sabadal” o “sabadero” no ilustra tan bien la actitud peatonal del día). Agradezco los colores y digo: “no mames, qué colores!”, pero ni yo misma me escucho porque Regina me va cantando al oído.
La vida tiene un sentido del humor espectacular. ¿Cuándo aprenderemos a aflojarnos la corbata?. Nada es tan serio como parece. Nada. Si fuéramos capaces de aceptar el momento tal y como es, alcanzaríamos la perfección. Dejar de forzar la cerradura y estar alerta. Sonreír por lo que es y lo que no fue. Porque al final todo es perfecto como es. Porque la vida tiene colores maravillosos. Porque nada es lo que parece. Porque tardé sólo veinte minutos en llegar a casa y me reí de la broma.

lunes, diciembre 1

Las pequeñas cosas bis

Hoy nos imaginé caminando descalzos por las calles empedradas, sintiendo las frías piedras que nos regalan el presente, como agujitas que se clavan en los pies y que no nos dejan pensar en nada más que en este momento. Hoy me vi hippie (como tu lo has sido, como yo nunca lo seré) hablando de poesía que nunca he leído, sentada en la mesita descuidada al fondo de un café bohemio frente a un tú (hippie también, como lo fuiste) de pelo largo y ojos profundos (such as mine). Hoy te recordé como no te conocí, me imaginé como si te conociera de hace tantos años, inventé un pasado común que sería divertido recordar juntos por estas plazas, sentados en unas escaleras de piedra, en medio de historia y poesía arquitectónica, con un bocadillo en una mano, en la otra una cerveza y en la otra (si, otra más) el corazón (hippie, como son nuestros corazones). Nuestros corazones intercambiando ideas mientras no decimos nada. Hoy pensé en ti aunque ya no sea tu cumpleaños, recordé todo lo que tiene que ver contigo, recordé al ojo detrás del lente que me desnudó, pensé en nuestra vida en común y en la que no tenemos nada que ver. Hoy me hubiera encantado caminar contigo (y con el ojo [también hippie]… como siempre planeamos y nunca hicimos), aquí o en el Parque México, da igual, lo realmente valioso era la compañía.

martes, octubre 21

Lodo hasta las rodillas

Son las dos de la mañana y no puedo dormir. Dando vueltas en la cama y aburrida de contar ovejas (generalmente me funciona), mi mente vaga buscando algo más original. Rondando por grandes salones llenos de archiveros, se decide por uno, mas bien pequeño, que dice en una plaquita metálica con letras negras: “Memorias Significativas”. El cajón se abre y tomo el primer documento que mágicamente trae una imagen que me envuelve trescientos sesenta grados: mosaicos en distintos tonos de verde. Creo que es el primer recuerdo de mi vida. Tal vez de alguna manera hasta ese momento aparecí dentro de mí. Ahí empezó la película. “Universal Pictures presenta: Perdona Bonita (así se llamaría mi la película de mi vida)”, en letras blancas sencillas, sobre fondo negro (tipo Woody Allen). Corte a: mosaicos verdes. La imagen no dio más información valiosa para la película, así que tomé el siguiente documento. Una imagen envolvente de un jardín con pasto grueso que se mueve como un “sube y baja” visto de forma lateral. Lo único que se me ocurre es que fuera una imagen de las primeras veces que caminaba en mi vida (y en “Perdona Bonita”), pero no podría asegurarlo. Me di cuenta de que los documentos estaban organizados en forma cronológica. Puede parecer lógico, pero creo que yo los hubiera ordenado por importancia… siendo memorias significativas… (en orden de significancia pues). Me salté un poco más adelante y encontré un escrito manchado de lodo seco. Inmediatamente me rodeó una maya (así, con "y") ciclónica (de esas de alambre grueso y plateado, trenzado en forma de rombos). En mi cuerpecito de seis o siete años, estaba agarrándome con todas mis fuerzas a la maya, suspendida a lo que a mí me parecía un metro de altura (si es que sabía calcular esa distancia [yo medía varios centímetros menos que eso]), tratando de cruzar un enorme lodazal. Estaba en el Centro Gallego. Era domingo y había llovido (lo leí en el papel enlodado). Yo llevaba puesto un vestido blanco, una chaquetita roja y unos zapatos rojos de charol que me acababan de comprar. Obvio, me había subido a la maya para no ensuciar mis zapatos (mi mamá de iba a matar, pensaba). Logré avanzar poquito, pero a menos de la mitad, ya no pude aguantar mas y me solté. Caí de pie en el lodo que me cubría hasta la mitad de la espinilla. No debía ser profundo, pero para mi tamaño lo era bastante. Traté de caminar, pero el lodo era muy espeso y un zapato se me salió al dar el primer paso. Regresé el pie tanteando el fondo, tratando de encontrar el zapato (nuevo y rojo). Lo encontré y trabajosamente volví a meter el pie. Apretando fuerte los dedos de los pies, tratando de alguna forma de sujetar mis zapatos, fui arrastrando penosamente los pies para que el lodo no me los sacara. Después de lo que me parecieron horas (seguro no fueron más de diez minutos), logré salir del lodo y caminé toda sucia a la cafetería a buscar a mi mamá. Tenía mucho miedo de que me fuera a regañar por haberme ensuciado y sentía una vergüenza horrible de que la gente me viera tan sucia.
Cuando encontré a mi mamá, me vio tan angustiada que no me dijo nada. Me llevó inmediatamente al baño, me quitó los zapatos y mis antes blancas calcetas largas. Puso papel en el suelo para que no pisara lo frío, y lavó mis zapatos y calcetas en el lavabo donde se lavan las manos las mujeres. Después los secó con la cosa que echa aire para secar las manos (de las mujeres). Yo observaba a mi mamá sin poder dejar de pensar en el lodo y en la maya ciclónica. Me dio tanta ternura ese documento. Esa imagen. Tan pequeñita yo, tratando de hacer semejante proeza. De esquivar el lodo, en lugar de regresar por donde había venido y dar toda la vuelta para llegar a la cafetería donde estaba mi mamá. Y después mi mamá lavando mis cosas enlodadas. Seguro que ella también sentía un poco de vergüenza en el baño (de mujeres). Y sentí más ternura. Y la extrañé como nunca. Y empecé a llorar. Y mojé mi almohada. Y bajé de la cama enseguida, sin cerrar el archivo, para encender mi computadora y buscarla para decirle que estoy bien. Que estoy tratando de cruzar el lodo, trepada en la maya para no ensuciar mis zapatos nuevos. Que se que podría regresar y dar toda la vuelta. Pero que ese charcote es mío y tengo que llegar al otro lado. Y que tengo miedo. Y que si me caigo al lodo yo voy a lavar mis cosas, como ella lo hizo, poniendo papel en el suelo para no pisar lo frío.
Te adoro mamita linda. Te extraño mamita hermosa. Estoy bien.

sábado, octubre 11

Aquí sigo

Una merecida pausa en la escritura, antes continua, en este blog llega por fin a su fin. Lo cierto es que las tres últimas semanas no tuve tiempo para mí (mi tiempo para mí queda siempre manifiesto en este diario no diario) gracias a las visitas de Marco y, casi inmediatamente después, Pamela. De las andanzas de Marco por Barcelona alcancé a escribir un poco, y el paso de Pamela hizo finalmente que me retrasara en el recuento de mis memorias. Hace unos minutos escribía en un mail para mi “open relationship” que es muy reconfortante tener con quien hablar de cosas que normalmente carecen de oído para ser escuchadas o cabeza para ser comprendidas, finalmente Pamela y yo somos tan afines que a veces ni hacen falta palabras para que exista un diálogo entre las dos. Es lindo que dos pares de pies vayan en la misma dirección sin ponerse de acuerdo y se detengan en los mismos lugares sin discordia. No existen discusiones por tardarse mucho en X tienda, ya que las dos siempre queremos entrar a los mismos lugares. Y así fueron los días con Pamplinas, alias el Puerquito. Tranquilidad y paz. Largas caminatas y música que sólo nosotras podemos escuchar.
Ahora en el Baba Cool sólo trabajo yo. Pau es el comodín que va y viene entre el O Pollo y el bar. Alexia está sólo los fines de semana, mismo que espero con ansia para poder platicar con alguien mas (alguien mas que Pau).
El mar está revuelto. El cielo sopla fuerte y casi casi apaga el Sol, que ya no brilla tan fuerte como hace apenas un mes. Hay tráfico en las olas. Los surfistas son realmente los únicos que esperaban este clima ansiosos. Mi pelo los saluda todo alborotado, más chino que nunca (la gente aquí no entiende porque le decimos pelo chino al pelo rizado… si los chinos tienen el pelo lacio… la verdad es que no consigo explicármelo tampoco).
Barcelona me da frío.

domingo, septiembre 14

Ojos azul Z

La desventaja de hablar sólo dos idiomas contra alguien que habla mas de tres (incluyendo los dos que yo hablo) ocasiona una inseguridad bastante bien llevadera sólo por contemplar los ojos que se robaron los colores del cielo (y que hablan más de tres idiomas). Cualquier cosa que yo pueda decir es comprensible. Los ojos pueden hablar y hablar sin que yo entienda una sola palabra (a menos que quieran lo contrario). Soy tan vulnerable... tan predecible... tan... bueno, pero qué importan las palabras con unos ojos así delante? (de colores tan mal pintados como los atardeceres que veo todos los días [todas las tardes]). Y aún dormidos, a penas entreabiertos, los azules se escurren por debajo de los párpados dejando al cielo en ridículo. Y yo sólo quiero mirar... nadar en ellos... o volar en ellos... seguir soñándolos y despertarme cien veces en una noche corta para verlos cien veces antes de despertarme por vez definitiva. Sueño en escala de azules.

sábado, septiembre 6

El sueño de Armoise

Soñaba Armoise, sirena de largo rojo pelo rojo y muy rizado, que estaba en una pecera muy grande en un quinto piso. Soñaba con cabelleras enredadas, con besos con gusto a vino tinto, con palabras divinas que se hacían susurros, con nubes blancas que estaban por llegar y con luz que lo inundaba todo… Despertó sobresaltada porque la cremallera de su larga cola de pez se le había atorado en una escama cerca del ombligo y le lastimaba. Buscaba apresurada en el buró algo con qué secarse una única y prudente lagrima que el suceso le había ocasionado, cuando descubrió contrariada que su caja de kleenex-alga (que recordaba perfectamente haber dejado en su sitio, porque Armoise es muy pero muy obsesiva con ese tipo de cosas) había desaparecido misteriosamente durante su sueño. Decidió no darle más importancia al asunto y, después de arreglar la cuestión de la cremallera y el ombligo, volvió a prisa a dormirse para llegar justo a tiempo para el desayuno.

lunes, septiembre 1

Estas pláticas...

... de politica catalana me aburren un poco... "no es lo que habíamos acordao"... Pero qué buena cena, por Dios!

lunes, agosto 25

"Mierda...

... mierda. Se me ha caido un diamante de las gafas en los macarrones"
- Marty, en Grease España (o sea Licha, en Vaselina México)

jueves, agosto 14

Maldición...

maldición, maldición... por no checar mi horario, me equivoqué y llegué a trabajar dos horas antes. Tan lejos de todo, no tenía caso irme a ningún lado, así que me puse a hacer cosas de provecho, no sin antes instalar mi mala cara por haberme perdido dos horas de cama que me habrían caído tan bien. No pude evitarlo, la verdad es que se me da trabajar… aunque eso de regalar horas a una persona tan avariciosa como mi jefe no me hace tanta gracia. De cualquier forma estuvo bien, porque la pobre de Susan (Zuzanne, Susane… Susana pa’ los cuates, pues) no se sentía muy bien y le tocaba abrir sola, así que entre las dos hicimos las cosas mejor.
Qué increíble sensación poder compartir con alguien de México lo que estos viviendo aquí. Paco me seguía con su cámara por el bar, tomado fotos y video de todo lo que hacía… me sentí tan contenta hoy! Es una sensación rarísima… como si necesitara que alguien que me conoce de años confirmara con su presencia la existencia de mi vida en un contexto tan ajeno a mi realidad cotidiana… y ahí estuvieron Paco y Oscar haciendo más real mi realidad actual.
No hubo mucho trabajo hoy, gracias a las nubes que nos dieron un poco de descanso del calor que nos venía ahogando. Así que todo tranquilo. Terminamos temprano y caminamos con Aina (Aina: dícese del nombre [que me ha costado mucho aprenderme a pesar de ser tan fácil] de la jovenzuela que trabaja en el O’Pollo, muy simpática por cierto, con la cual coincido varios días en horario y en momentos de aburrición nos hacemos compañía. Le gustan harto los mojitos [mis mojitos, no se si otros]) un rato. Aina se fue a medio camino en el N8, y, un poco después, yo en el siguiente N8. Mañana sí entro a las 12, así que repondré fuerzas. Me duermo ya… zzz…

lunes, agosto 11

Pau Prats (o Peter Pan)


Y bueno, había estado esperando a tener una foto de él solo para dedicar un post completo a Pau, que bien lo tiene merecido. No porque él lea el blog (que de hecho nunca se ha metido), sino porque bien vale la pena dar a conocer un factor fundamental de mi aventura por esta tierra catalana (él es el factor más pero más fundamental en mi aventura hasta ahora).
Pau es un sobreactuado, como yo… como todos mis amigos… y por eso se que encajaría perfecto en mi circulo mexicano sobreactuado. Le encanta contar historias con muchísima chispa (o sea que sobreactúa cualquier historia para hacerla más interesante). Me cuida y me consiente muchísimo. Me lleva de paseo en su moto. Me presume con sus amigos (como si yo fuera quién…). Me hace de cenar delicioso (lleva tantos años en la hostelería que le sabe bastante bien al negocio) y cosas super estrafalarias (como rollitos vietnamitas a las 4 de la mañana)… (ninguna cuestión congelada, eh... desde poner en remojo las hojas de arroz, hasta preparar el relleno… complicadísimo). Se emociona cuando hace algún arreglo en el departamento (piso para él) a mi favor… desde pintar mi cuarto hasta poner un insignificante incienso. Le encanta el incienso. Le encantan los musicales. Es muy espiritual (a su modo)… (como todos, diría yo). Un niño de trece años atrapado en un cuerpo de adulto (básicamente como todo el género masculino mayor de veinte). Obsesionado con Peter Pan (dice que él es Peter Pan)… (sobreactuado, dije). Ama a su perro (Fox) por sobre todas las cosas (o perros, más bien)...(tienen el mismo carácter [no me sorprendería que Fox se creyera Peter Pan también]). Le choca ver películas en inglés (vemos alrededor de tres películas a la semana y hemos hecho un acuerdo de ver una doblada y una en el idioma original, y así… [las que son originalmente en español no cuentan]). Siempre me incluye en sus planes. Siempre habla de más. Siempre me apaga el ventilador por las mañanas con la excusa de que me voy a constipar ("yo lo digo por ti...")(y a partir de ese momento no puedo dormir más por el calor). Habla un dialecto extraño producto de catalán, valenciano, castellano y mexicano. Dice güey, chance y alguna maldición en mexicano que no recuerdo ahora (la dice tan natural que no me brinca). La palabra que más dice es “perdona” (siempre que quiere dar énfasis a lo que va a expresar). La segunda palabra que más dice es “prou” (que es “basta” en catalán [ Fox, prou!!!]). Le gusta mucho el picante (le encantó mi salsa especial para “chopear” palomitas [valentina, chamoy, limón y consomé de pollo… pero le picó demasiado]). Opina que los mexicanos comemos demasiado queso (y que es por eso que me salen granos [según el doctor Mario Alba, destacadísimo dermatólogo al que he recomendado a todos mis amigos, la comida no tiene nada que ver con los granos, pero Pau no me cree]). La verdad es que hay mucho que decir sobre Pau… y ya son casi las cuatro de la mañana… supongo que no será la última vez que hable de él, así que ya habrá más ocasiones. De cualquier forma, cualquiera que me conozca, sabrá que Pau es especial. Simplemente ha allanado mi camino por Barcelona muchísimo y me siento super agradecida con él. Me siento super agradecida con todo lo que va apareciendo por mi camino. Y bueno… nada más por el momento. Bicos (en gallego).