The past is a foreign country. They do things differently there.

viernes, junio 13

Paco y yo

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No lo podía creer. Poniendo la situación en perspectiva, me imaginaba a Paco diciéndome seis años atrás cuando estábamos en Europa: “en unos años nos vamos a reencontrar en Madrid, cuando tu vivas en Barcelona y yo esté estudiando mi maestría en Londres”. Claro que nunca tuvimos esa plática, no fue una profecía pues; pero imaginarme eso me ayuda a poner las cosas es su sitio y darles valor. Aún no puedo creer que esté aquí, lo que dejé en México, lo que tenía allá, lo que no tengo acá… lo que tendré…
Sabía que extrañaba a Paco, pero no sabía qué tanto hasta que lo vi. Fue muy extraño. Me di cuenta de que no importa de verdad el tiempo ni la distancia (ya se que suena a bolero trillado, pero es real…) la amistad verdadera, de esa que se agarra fuerte del corazón con sus raíces succionadoras, siempre sigue creciendo, y a pesar de los años de no vernos, nos vimos como siempre. Sólo hicieron falta dos horas (una por año) y un caffe latte para ponernos al corriente en el tema de nuestras vidas.
Me he pasado los días paseando por ahí con Paco o con mi prima Paty. Caminar de noche es lo que más me gusta. Ayer estuvimos Paty (Pato frito, como yo le digo (por una canción de la infancia)) y yo caminando en los alrededores de la estación del metro Sol (por alguna razón “Sol” se ha convertido en una de mis palabras favoritas). Me tomé un chocolate un churros bárbaro, de esos que te apapachan el corazón, y conocí el Palacio Real… no recuerdo haberlo visto antes, pero es un lugar increíble. Probablemente hoy me de una vuelta por ahí de día para poder entrar a sus jardines con estatuas que velaban el lugar de noche.
El fin de semana me quedaré en el departamento de un amigo de Paco que salió de la ciudad unos días. Está súper lindo. Parece un hotel. Hasta tiene unos controles electrónicos extraños empotrados en la pared (que la verdad no tengo idea para qué sirven… no pienso tocarlos). Es de verdad un regalo enorme que, sin conocerme, me haya dejado sus llaves para que entre y salga cuando quiera y haga uso de su espacio como mejor me parezca. Estoy re-contenta de tener privacidad unos días… y en un lugar tan nice… qué mejor.
No se hasta cuándo me quedaré en Madrid, tal vez regrese a Barcelona a mediados de la próxima semana… por lo pronto a pasear.
Todavía extraño mucho… y sueño tanto…

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